lunes, 12 de julio de 2021

La expansión de la variante delta siembra dudas sobre la demanda de crudo

 


Los precios del petróleo, que alcanzaron máximos anuales a principios de semana, han entrado en una fase de dudas marcada por la falta de acuerdo entre los países productores para aumentar el suministro de crudo y por la expansión de la variante delta del coronavirus.

Hasta el martes, los precios habían subido de forma sostenida impulsados por la recuperación de la actividad económica y por el temor a que la oferta de crudo no fuera capaz de cubrir la creciente demanda.

De hecho, ese día el Brent, el petróleo de referencia en Europa, marcó su nivel más alto desde 2018, cerca de los 78 dólares por barril, y el West Texas Intermediate (WTI), referente en EE.UU., rozó los 77 dólares, el precio más elevado en más de seis años.

Sin embargo, a partir de ese momento, los precios iniciaron una tendencia a la baja que se extendió hasta el tramo final de la sesión del jueves, cuando empezaron a recuperarse.

Dos factores explican la volatilidad de los últimos días: el aumento del número de contagios de la covid-19 y el fracaso de la última reunión de la OPEP+ (que agrupa a los socios de la OPEP y a otras potencias petroleras), que debía acordar un aumento progresivo de la producción.

Después de tres intentos frustrados, los miembros de la OPEP+ decidieron el lunes suspender sus contactos hasta nuevo aviso, lo que aumentó la incertidumbre en los mercados. El principal escollo fue la exigencia de Emiratos Árabes de una mayor cuota de producción.

Aunque inicialmente los precios del crudo subieron por la falta de acuerdo sobre el aumento de la producción -lo que dificulta que la oferta se adapte a la demanda-, paulatinamente se impuso entre los inversores el temor a que Emiratos Árabes decida, por su cuenta, elevar el suministro.

«No se descarta que, tras las discrepancias surgidas en la reciente reunión de la OPEP+, Emiratos Árabes decida aumentar de forma unilateral el suministro, lo que ha impulsado la volatilidad del mercado», señalaba Singular Bank en un informe reciente.

Según coinciden los analistas, la tendencia al alza registrada hasta el pasado martes respondía a la recuperación de la actividad económica, por los avances en los procesos de vacunación, y a la preocupación por un posible déficit de oferta.

Sergio Ávila, analista de IG, apunta al descenso de los inventarios de crudo en EE.UU. y menciona un informe de Goldman Sachs que calcula un déficit de oferta de unos 5 millones de barriles diarios.

En la misma línea, Víctor Peiro, director de Análisis de GVC Gaesco, destaca los «cuellos de botella» en la producción de crudo.

«Muchas compañías petroleras pararon la producción con la pandemia. Ahora la recuperación de la producción está corriendo menos que el crecimiento de la demanda», explica.

A esta situación se añadió la falta de acuerdo en el seno de la OPEP+ para aumentar la oferta.

Sin embargo, el clima cambió a partir del martes pese a la recuperación experimentada en el tramo final de la semana. » El incremento de la incidencia del coronavirus está preocupando a los inversores, que consideran que podría haber un frenazo en la demanda, incluso un parón sustancial», destaca Darío García, analista de XTB.

«El petróleo está funcionando como el termómetro de lo que está pasando en la economía», añade Víctor Peiro.

Singular Bank subraya que la variante delta se extiende incluso en las economías avanzadas y a pesar del elevado porcentaje de la población que ha recibido al menos una dosis de la vacuna.

Como elemento subyacente, los últimos indicadores de actividad publicados en EEUU, por ejemplo los índices de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés), sugieren que el ritmo de recuperación de la economía podría haber tocado techo.

Elperiodicodelaenergia.com