viernes, 30 de julio de 2021

La subestación digital o cómo la red puede acelerar la transición energética

 


La transición ecológica avanza de forma imparable. Y el escenario que dibuja – caracterizado por la integración masiva de renovables, los nuevos segmentos de demanda y generación, los nuevos mecanismos de almacenamiento y por un consumidor con un papel más activo – plantea retos que solo se podrán afrontar con éxito si se cuenta con un sistema eléctrico más eficiente y sostenible. Y en este contexto, las redes eléctricas juegan un papel esencial.

Nadie duda ya de que sin red no habrá transición ecológica. Pero no solo harán falta más kilómetros de red. También será necesario incorporar a las redes una mayor inteligencia y digitalización que refuercen aún más su flexibilidad y su resiliencia.

Red Eléctrica ya lleva tiempo trabajando en este camino a través de su apuesta por la innovación tecnológica, incorporando soluciones digitales a sus infraestructuras. Entre estas actuaciones, destacan las enfocadas en las subestaciones eléctricas, puntos neurálgicos de la red y activos imprescindibles para que este proceso de transición energética se complete con éxito.

En concreto, Red Eléctrica está trabajando en el desarrollo de la llamada ‘subestación digital’, un nuevo concepto de subestación cuya piedra angular es la implementación de nuevos sistemas de automatización y comunicación por fibra óptica. Este giro digital se traduce en el aumento de su productividad, su funcionalidad y su fiabilidad y también en el refuerzo de la seguridad de los profesionales que trabajan en las instalaciones. Además, conlleva una mayor eficiencia técnica y económica y la reducción de la huella de carbono como consecuencia de la eliminación del extenso cableado de cobre, la reducción del tamaño de los equipos y la optimización del mantenimiento, la obra civil y el uso de materiales.

El eje principal de la subestación digital es la digitalización de las comunicaciones, la gestión de la información a través de redes de datos de fibra óptica y el desarrollo de la ingeniería de detalle y de telecontrol. Todo ello bajo un nuevo estándar de comunicación, el sistema automático 61850, que garantiza la interoperabilidad entre los diferentes equipos eléctricos y los sistemas de mando y control, ganando en eficiencia.

Este nuevo protocolo – la norma de la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) 61850 – establece la implementación de soluciones que aseguran esta interoperabilidad, es decir, la capacidad de intercambiar información entre equipos de diferentes fabricantes mediante la definición de un lenguaje común y de un modelo de datos y de servicios de comunicación estandarizados que posibilitan la creación de un sistema automático de protección, diagnóstico, monitorización y telecontrol. 

Hito a hito

Red Eléctrica trabaja en la digitalización de la red de transporte desde 2005 y uno de sus primeros pasos fue la implementación del estándar IEC 61850 en un proyecto desarrollado en la subestación de Gatica (Vizcaya), en 2007, donde se realizó un intercambio de señales codificadas entre compañías en un transformador de distribución.

En 2011 la compañía consiguió un hito importante, esta vez en Latinoamérica. Por primera vez, instaló el llamado bus de estación con el estándar IEC 61850 en el proyecto TESUR de Perú. Esta solución comunica los equipos de protección y de control de interruptores a través de un bus, una red Ethernet con fibra óptica que sustituye al cableado eléctrico. Este nuevo sistema se implementó, años después, en los proyectos de Perú y de Chile: Chilota, TESUR2, TESUR3, TESUR4, Redenor y Redenor 2.

El siguiente avance fue trabajar en el bus de proceso y se hizo en la subestación de Rocamora (Alicante), adaptando al estándar IEC 61850 todas las señales que viajan desde la aparamenta hasta las protecciones.

Gracias a esta experiencia adquirida, la compañía siguió avanzando en este camino con dos nuevos proyectos piloto en las subestaciones de 400 kV de Cañaveral (Cáceres) y Cariñena (Zaragoza), donde, por primera vez, implantó un bus de proceso y un bus de estación, dando un gran salto en la interoperabilidad de los datos y en la fiabilidad y la disponibilidad del sistema. Este avance se puso en servicio en la subestación de Cañaveral en 2020. En de Cariñena empezará a funcionar a lo largo de este año.

Y este camino continúa

¿Cuáles son los siguientes pasos? Tan solo restan dos para completar el diseño de una subestación completamente digital: conseguir captar las tensiones e intensidades de los transformadores con medidas muestreadas y contar con un dispositivo electrónico inteligente integrado en la aparamenta que elimine la conexión intermedia actual con el bus de proceso mediante cableado eléctrico.

Red Eléctrica está cada vez más cerca. Próximamente, la subestación digital será un hecho incrementando así la inteligencia de la red de transporte. Y con ella, la transición energética dejará de ser menos futuro y más presente.

Elperiodicodelaenergia.com